Otro tiempo…Autor Digno Quintero Pérez.

Reliquias de otros días,

Antiguas fotografías !

Acordes, trémulos, de ritmos lejanos,

Sonora vihuela viajera…

Sublime, cual trotar de caballos
En la estación de brumas muy densas…!

Bajos hondos y negros..!

Sublimes tonos menores,
Deslumbrantes,

Canción gitana, de torrentes y sueños,

Donde todo ya fue,

en la noche perfumada,

de encanto infinito,

En aquella ciudad,

De poesía y de amor,

Veracruz…!

Poesías….

Poesías.

Autor.

Digno Quintero Pérez.

Es importante
Hacer solamente aquellas cosas esenciales.

Tal vez contemplar el viejo tronco
La corriente ya un tanto seca
El árbol gigante …

Estar un tiempo en el bosque…
Tal vez escribir alguna estrofa
Y permanecer en el silencio…

Ignorar la época, y,
Disfrutar aquel minuto irrepetible

El mágico hotel.

“El Hotel Luminoso”

Autor.

Digno Quintero Pérez.

El escritor Santiago Chérigo, se levantó de la mesa, bajó las escaleras empinadas, muy agarrado a las barandillas y se detuvo en un descanso, para contemplar por el mirador el paisaje maravilloso de la ciudad de Panamá…

La línea del mar se extendía silenciosa desde la isla de Naos hasta punta Paitilla. Recordó las palabras de un venerable anciano que comentó en un programa de radio, avanzada la noche, que en su infancia, el promontorio de Paitilla era un huerto rocoso, pletórico de frutos dulces con los que se deleitaban los muchachos, cuando por las tardes iban a jugar en aquel atrayente espacio junto al mar…

Aquel anciano describió con detalles los herbazales hermosos que la brisa ondulaba, y las olas ásperas que reventaban en sus piedras sempiternas y firmes…

-Hoy día Paitilla es un área exclusiva, de grandes edificio y rascacielos, en donde vive un sector de la población de altos recursos económicos-.

Chérigo llevaba consigo su libreta de apuntes, en ella conjugaba dibujos y escritos, además de aquel sobre amarillo con fotografías y recortes de distintas fuentes, tales como revistas y diarios de variadas épocas…

Eran las doce del día, hora de almuerzo, pero sorprendentemente, Chérigo sintió deseo de tomarse unos tragos de ron, así que se fue a la terraza del Hotel Hairotsa, que precisamente los lunes, solía tener una oferta en que, de doce a cinco de la tarde, “tenías derecho a una mesa con bebida y alimentos, por la módica suma de treinta dólares americanos”. Chérigo recordó, que la oferta incluía a un acompañante, sin embargo esta vez y pese a la tentadora idea de llevarse a Xiomara, su amiga filóloga, prefirió pasarla solamente con la insólita compañía de la literatura…

De hecho ya tenía su residencia terminada en la isla grande y Volker, su amigo alemán, lo estaba presionando para que se mudaran pronto, ya que añoraba aquellas noches de tertulias, que sostenían ambos, en las que amanecían conversando, -al igual que Bioy Casares y Borges-, transitando todas las regiones de la quimera y lo inmaterial…Además Xiomara acostumbraba atenderlos a cuerpo de rey con sus agraciados cafés y con aquellos estupendos dulces de Zanahoria…

Solamente que, en esta ocasión, estaría cinco horas, redactando y dibujando. Había comprado las viñetas y cada semana enmarcaba los dibujos nuevos para su próxima exposición. Los realizaba con pluma y al vuelo, mezclando la realidad con estructuras gráficas inexplicables desde un punto de vista formal. Por otro lado su novela sobre Giordano Bruno, se había quedado empantanada, ya que por un lado estaba terminada casi en su totalidad, pero el primer capítulo, le había hecho la vida de cuadritos a Chérigo, pues la infancia de Bruno –en la región de Campania- se le había enredado, en una cacofonía de pasajes- que no tenían final ni solución literariamente hablando, así que apuró un buche de ron carta vieja, y mejor dio inicio a un ensayo, que tenía muy postergado, sobre un pianista panameño que había conocido en persona a Eric Satie y luego de recibir sus doctrinas más místicas que musicales, había escondido en un viejo baúl, un enorme acopio de partituras, en las que mezclaba los aires latinoamericanos con las etéreas conjeturas gnoseológicas de Satie…

Para su sorpresa, el ensayo fue sumamente corto, pero le quedó magistral. Él que jamás estaba satisfecho con nada de lo que hacía, se dijo a sí mismo, que “no le quitaría ni una coma”, ya que de hacerlo lo echaría a perder… Como un sueño volaron por su memoria, los trasatlánticos aletargados y el mar desafiante, la atención distinguida de la muchacha vestida de rojo, que le atendió toda la larga, y de su personalidad extremadamente distinguida, pero que él ignoró ya que de entretenerse, no iba a poder silenciar su corazón ansioso de creatividad, y de seguro, «le hubiese ocurrido lo mismo que al K. del Proceso, -que al irse a bailotear con Elsa, en vez de presentarse a la cita con el tribunal que le incriminaba por medio de un peliagudo juicio-, dio pie para que la justicia, que es ciega, descargara en él todo el peso de las leyes…»

-¡Señor Chérigo! ¡Tenga su vuelto! ¡Señor Chérigo! ¡Señor Chérigo!…Fueron las exclamaciones de la chica, sorprendida, que el artista ignoró la realidad y que más bien parecía estar loco… Simplemente le pagó con un billete de cincuenta dólares; se tomó todo el ron que le sirvieron, es más pidió más de la cuenta, pero, ignoró los exquisitos platos , ya que según afirmaba, «no tenía apetito»… Bajó las escaleras acelerado, como si corriera el riesgo de llegar tarde a una cita imprescindible y volvió a escuchar aquellos gritos tras de sí…

-¡Señor Chérigo, la comida! No ha probado la comida! -“No joven, es que estaba ocupado, tenía que terminar un trabajo urgente para la edición y hoy era el último día para terminarlo”…

Cuando salió del Hotel y vio la ciudad ruidosa, saturada de humo y calor, pensó que tenía que correr, de lo contrario cerrarían la biblioteca y se quedaría su maletín literario en la mesa de estudio, hasta el día siguiente…

Corrió por la Avenida Central, tropezó con muchos peatones que también se apresuraban en sentido contrario y llegó a gatitas a la biblioteca antes que cerraran…

Xiomara estaba esperándolo en la planta baja y lo recibió con un gesto de mucho cariño, pese al tufo de licor que le sintió y le preguntó inmediatamente, qué le había pasado, ya que lucía además muy exhausto y estaba masticando aceleradamente, muchos chicles de menta…

¡Nada Reyna le contestó Chérigo -que pese a todo, estaba rebosante de alegría-.¡Vámonos al Restaurante de Santa Ana! !Te tengo una sorpresa, una gran sorpresa! «A partir de agosto, nos mudaremos para María Chiquita». «Ya tengo el visto bueno del Seguro y hoy nos vamos a cenar al Café Coca Cola, y brindaremos por nuestra nueva vida y por supuesto, también por la casa de María Chiquita, y esta demás decirlo: también brindaremos por la buena literatura«…

«La mente es su propio lugar, y en sí misma puede hacer un cielo de infierno, o un infierno de cielo”.

John Milton.

Panamá, diciembre 28 del 2017.

Digno Quintero Pérez.

La fama y el egocentrismo.

Cuando no proporcionamos la obra y el ser interno con nuestro ego, ocurre una desproporción que no es inadvertida por las muchas personas que en términos generales disfrutan de sentido común, que en efecto es, pese al  argot popular, un sentido bastante generalizado  entre las personas.

Nuestra era tiene esas falencias…

Famas, honores y rangos inmerecidos, falacias y fraudes,  ese es el ultra postmodernismo, una época en que hay mucha premura y pantalla, dos síndromes aciagos, que han suplantado a la serenidad y la reflexión, virtudes muy ponderables que pese a todo aun sobreviven.

Digno Quintero Pérez.

El Último habitante de la Isla, y, fotografía de Digno Quintero Pérez.

“Nuestra memoria es un mundo más perfecto que el universo: le devuelve la vida a los que ya no la tienen”.

Guy De Maupassant.

 

El Último habitante de la Isla

Autor.

Digno Quintero Pérez.

 

 «El señor Emilio acostumbraba sentarse en aquel mismo tronco, frente al mar y a una distancia en que la marea no llegaba, aun cuando estuviera  muy alta…

 Su memoria ya había perdido la pista de los años pasados en aquel acantilado ruidoso, y en que las olas solían estrellarse con una violencia inaudita, contra los atolones de la costa.

Aquel sonido pedregoso en la noche infinita, ya era parte de su alma, y venía a su memoria el rostro y la figura de su padre, cuando al anochecer tomaban un café en la mesa, alumbrándose con aquella rústica y apacible lámpara de keroseno…

 Se llamaba Adalberto y se habían trasladado a vivir a aquella isla, cuando él  era apenas un niño y sus hermanos menores no habían nacido.

En aquellos tiempos lejanos existió una escuela en la cima de la colina, había más pobladores y llegó a existir un salón con 14 niños que escuchaban las lecciones apasionadas de una maestra. De aquellos compañeros ya no quedaba ninguno en la isla, las personas fueron emigrando y la única que se quedó acompañándole, por mucho tiempo fue Elizabeth, su esposa.

Se conocieron desde niños y tan pronto pudieron ser independientes, hicieron una casa con la ayuda de su padre Don Adalberto, quién no dudó en complacerlos construyéndola con  paredes de rocas y el techo de tejas, tal como ellos habían soñado.

Aquellos momentos,  ahora le parecían tan lejanos, y guardaba en los recuerdos, el día en que ella falleció; la calamidad del aislamiento, y el mar arrollador y amenazante en la infinitud de la noche….

Él la veló en un catre improvisado, que puso en el centro de la casa, y encendió dos guarichas, una hacia su cabeza y otra hacia sus pies, y allí permanecieron los dos, hasta que despuntó el día… 

 Por la mañana hizo un ataúd improvisado con cuatro tablas rústicas, antes de mediodía, y las clavó con fuerza y dolor. Luego lo llevó hasta la parte alta, en donde quedaban todavía las ruinas de la iglesia. Estuvo allí un tanto con el cadáver, y luego se dirigió al  cementerio, sitio misterioso, en el que se podían ver otras  cruces  e hizo la sepultura, para su esposa muerta, peleando con muchas piedras  y raíces que estaban enquistadas bajo tierra…

 Emilio vio la línea infinita del mar perderse en el horizonte fluctuante, y era como si en verdad aquella línea, girara extrañamente a su alrededor. La brisa levantaba un polvo arcilloso, que le azotaba sus mejillas rugosas, y observó los extensos herbazales que florecían con espigas pardas, que la brisa tendía cuando era verano. Luego reflexionó profundamente y  siguió los dictados de su corazón, sobre, «qué hacer con sus últimos días de vida»,  y entonces tomó aquella dura decisión,  y fue: marcharse definitivamente de aquel espacio enfurecido y salvaje… 

Observó el viejo tronco de ceiba, el brillo exquisito de la madera bajo aquel sol, y también hundió sus pies en la arena desgranada y cálida.

A lo lejos divisó el enorme volcán de tierra firma, que  apenas se veía, como un punto diminuto en la distancia y visualizó él rústico cayúco que confeccionaría con aquella ceiba, en la que se había sentado por tanto tiempo, y empezó a planificar su evasión…

Dos meses después y todo estuvo listo, poco a poco preparó la partida y el día anterior a su huida, recorrió el islote. Se detuvo en las ruinas de un vetusto faro, construido en un recodo abrupto y sobre un peñón. La vegetación se había apoderado de todas sus estructuras y una infinidad de murciélagos y pájaros, se asustaron con su presencia…

Pasó por el cementerio y se detuvo por una hora, sentado frente a la tumba de su esposa, vio muy cerca de allí también, la sepultura de un  amigo de su infancia y de otras personas que el conoció en vida. Posteriormente, bajó por la pendiente un tanto empinada, y se alejó de aquel lugar sagrado con lágrimas en los ojos…  

El día de su salida, madrugó y se lanzó a la mar mientras las corrientes estaban serenas y las aguas lucían en plena calma…

Su equipaje era muy sobrio. Llevaba la foto de su esposa encuadrada en el marco de un pequeño espejo, algunas herramientas; lo corto que le quedaba de ropa y sus cuatro camaradas inseparables, los perros que le acompañaban por todas partes, en los últimos tiempos: Capitán, Sultana, Copita y Leonino…

Todo el viaje fue sereno, la brisa le estuvo favoreciendo y también las corrientes. Emilo no quiso dirigirse al muelle improvisado del poblado, del que salían los pescadores; se dejó llevar por el oleaje y amarró el cayúco en los manglares de un recodo, en que las profundidades hacían más  tranquilas las aguas.

Bajó sus pertenencias y sus perros y se detuvo en la orilla, y luego de cortar el hilo que ataba del bote, y ver como la corriente volvía a llevárselo hacia sus profundidades y ondulaciones, pensó, que todo era, como si esa rústica embarcación, y sus años de vida trascurridos en aquel acantilado, salvaje y retumbante, le pertenecieran también  al mar…»

 

Digno Quintero Pérez.

Panamá 18 de enero del 2018.

 

Lucy Quintero

Desaparece físicamente Lucy Quintero,

la voz que nos regaló  junto al maestro Chalino,

la inmortal  página musical, «María José».

La viudita de la miel, con el siempre recordado, Tigre de la Candelaria, y que con su saloma nos describió los trillos anónimos de la campiña, las noches enigmáticas de Panamá, la nostalgia y la alegría de nuestra gente…

Nos queda, cultivar la sagrada virtud de conservar, y valorar, e incluso aprender de su legado, ya que artistas como lucy, vinieron con una misión específica a este valle de lágrimas, y es educarnos con su ejemplo, y con su gran sensibilidad, engrandecer el folklore  de nuestra tierra.

Digno Quintero Pérez.

El Mar

Digno Quintero Pérez

Eran las tres,

En otro tiempo

Tal vez, en otro sitio

Muy lejos…

Más allá de las herbáceas,

De los troncos secos del mar…

Cuando arrancó el barco, en un océano arisco.

Los oleajes, se reventaron en la proa vibrante,

Aquella tarde misteriosa y azul…,

En que el universo cambió…

Il Duce

El pintor se dirigió al balcón

y reflexionó…,

desde ese sitio tan especial,

en que siempre contemplaba el horizonte en las horas del ocaso…


Durante las noches de aquel mes lluvioso,

solía levantarse a preparar su café predilecto.


Eran aquellos, solaces sagrados,

en que el tiempo se hacía trizas,

y brotaba la dicha cual lirio silvestre,

que despuntaba en la tierra.

Le acompañaba su Moka Bialetti , y la ponía en el rústico fuego que calentaba el espacio.

«Una vieja cafetera italiana, heredada de sus abuelos».


Aseguraba su abuelo, que él conoció al gran Alfonso, cuando éste caballero trabajaba en Cusinallo, en la región del Piamonte, y estaba elaborando el diseño de su famosa cafetera Moka, y que llevaba además el nombre, de la tierra ancestral del aromado grano.

En la segunda guerra, portó su fiel e invicta compañera, «en un batallon de infantería, que se enfrentaba encarnizadamente a las huestes aliadas, que intentaban bajar del trono il Duce, Benito Mussolini».

Luego que paraba de llover, se iba por el bosque a su estación natural preferida, llevando consigo su maletín de trabajo.

Al llegar, se despojaba del capote y acto seguido encendía el rojo fogón de piedras cenizas.

Allí permanecía hasta la mañana estudiando las monografías de la enigmática logia, y realizando gráficas y poemas, los cuales pensaba editar bajo el nombre: «número, signo e imagen», obra filantrópica y mística, dirigida a un público selecto y apasionado.

Continuará…

Digno Quintero Pérez.

La gran encrucijada latinoamericana, Autor, Digno Quintero Pérez.

 La gran encrucijada latinoamericana

Autor

Digno Quintero Pérez.

Aunque, todo arte es moderno, y también esta impregnado de conceptos, -dado que responde a su contexto, y a profundas ideas-, «el mal llamado conceptualismo, del arte moderno»,  ha sido un excelente ingrediente, para desraizar a las personas y a las culturas, de sus fundamentos históricos  originarios y de su grandeza ancestral. Y, es por eso, que los “museos de arte contemporáneo,” –que hoy día están por todos lados-, son promovidos por aquellos sectores interesados, en anular, o, por lo menos, debilitar las identidades culturales a nivel global, y yo diría, que desde el momento, en que la industria del entretenimiento toma fuerza, de la mano de algunos medios de comunicación, con intereses muy particulares; simultáneamente, surge un sutil estilo de manipular a las masas, como método directo de intervención, no solamente mental, sino económico y por supuesto cultural…

Claramente que esa observación, no tiende, a señalar teorías conspirativas ligeras, sino que surge, luego de una detenida observación de la realidad de nuestras sociedades, que cada día están más endeudadas y más atrasadas, en todos los niveles…

Pienso honestamente, que la deuda, aunada al bajo nivel cultural, es la forma más sofisticada de maniatar a las sociedades en vías de desarrollo, llevándolas a un círculo vicioso, en que la vida no tiene otra realización, que no sea comprar, o consumir, valga la redundancia …y, quien lo dude, que observe como han sido las últimas décadas de dos de los países con más recursos, en términos generales, como lo es Argentina o, México…

Cuanto más fuerte es un país latinoamericano, más sofisticados son los métodos de sumisión,  llámese consumismo, llámese reguetón, telenovelas, llámese cocaína, llámese cine ramplón,  llámese fútbol, «arte conceptual», llámese «democracia», -término usado en su peor acepción-, ya que encarna un sistema falaz neoliberal, ya caduco, en que  los privilegios prevalecen, por encima del derecho…

Cuando no son los políticos o, los militares ignorantes, -valga una vez más la redundancia-,  los que son  utilizados, como instrumentos excelentes para llevar a cabo aquellas maniobras, es la pantalla, que se convierte, en el mejor instrumento: televisión,  «cine», revistillas, periodicuchos, videojuegos; medios de tergiversación de los acontecimientos,  armas predilectas para  refrendar  «la fastuosa» barbarie social que vivimos . Ellos, -antes de las redes sociales, tenían el sartén agarrado por el mango-, e institucionalizaban la alienación y el cultivo sutil de lo trivial,  convirtiéndolo, en lo normal, en lo correcto, en lo establecido, y el relativismo -ni corto ni presozo- entraba en acción, justificándolo todo, y creando palabras vacuas para apostillar y justificar comportamientos y estilos de vida, de perfil “manierista” o, «rosa», por no llamarlos con su verdadero nombre y no tener que utilizar términos vulgares, obscenos…

Pensemos en naciones como Chile, Argentina y México, para dar ejemplos de naciones con fundamentos culturales fortísimos.

En los dos primeros, su historia ha sido marcada por cruentas dictaduras, y en el caso de México, los presidentes posteriores a Lázaro Cárdenas, han jugado un papel muy cuestionable, a nivel de desarrollo social,  económico,    respeto a los derechos humanos, y a la  educación y a la cultura, que son, a mi criterio,  los dos componentes, más significativos, ya que el hombre latinoamericano, ciertamente, -si es que ha entendido bien su pasado indígena, afro, judeogrecoromano, debe saber-,  que, «no se vive solamente de pan…» y, debe saber por qué…

Hoy día, la nación azteca, (se convierte en un ejemplo y líder indiscutible, de democracia, a propósito de Siqueiros, ¡la nueva democracia!, para el mundo civilizado, en el nuevo milenio), puesto que ha ocurrido un fenómeno excepcional, y es que las personas, han empezado un proceso de reflexión profunda en su accionar político, siendo lógicamente, del pueblo, de donde debe surgir la iniciativa de cambiar, de mejorar. El nuevo Presidente, es un hombre culto, humanista, y con una visión genuina, de lo que significa este término tan mal utilizado. El tiempo, será el mejor juez, pero pienso que esta nación, liderizada por Andrés Manuel, una vez más, como en otras ocasiones, se puede convertir, en un gran ejemplo de ¡decencia, y docencia!, -recordando a Omar Torrijos-, un nuevo paradigma a imitar, en la administración de justicia,  la cultura, y la vida pública en general…

En el fondo, los temores, de quienes manipulan la opinión pública, es a la intelectualidad, a los altos niveles culturales, pienso que es algo poco agradable para estos sectores retrógrados, pues,  una población que se instruye y reflexiona, es muy difícil que acepte la imposición desde afuera, -la falacia-, de que algo es bueno, simplemente porque viene del extranjero, cuando en realidad es todo lo contrario…

Sin embargo y pese a todo, vale la pena destacar el valor y los sentires colectivos trascendentes de Argentina; y me refiero, a algo que es plural y muy amplio, -algo que permanece incólume-, pese a cualquier desvarío de la realidad, y al inclemente paso del tiempo. Es bueno preguntarnos, si acaso es casualidad, que tanto Darío, como El Gabo; el primero, con sus Prosas Profanas, y el segundo, con sus Cien Años de Soledad, hayan encontrado allí, terreno fecundo para sacar a la luz dichas obras maestras…

Argentina, la tierra de Borges y Victoria Ocampo, la tierra del General Perón y de Gardel, es afortunadamente, un país con un arraigo cultural e identidad, muy marcado y, con una capacidad de resistencia hiperbólica, y que a la larga va a generar, sin lugar a dudas, -y pese a las malas interpretaciones- y pese a cualquier intrusión foránea, una valoración justa de su pasado grandioso, en lo literario, y en lo espiritual, que constituye en verdad, su gran fortaleza…”

(Esto lo escribía, el 11 de diciembre del 2018)

(Agrego, que escuché al ganador de las primarias, hace unos días, y me refiero a Don Alberto Fernández, y pienso que, en efecto, ya surge en la hermana república de Argentina, un líder con pantalones bien puestos, y muy preparado para mandar, y, también, desde la lejana Francia, escuché al Presidente  Macron, declarar recientemente: “Sin duda, estamos viviendo el fin de la hegemonía occidental en el mundo”, ante los embajadores franceses reunidos en una audiencia en el Palacio del Elíseo, en París. Esto lo escribo hoy 11 de septiembre del 2019, y todo me indica que el Arte y la Cultura,  podrían ser rubros, importantes, para renovar y rejenerar,  las  desgastadas fuerzas mundiales, como en tiempos de la Ilustración), lo cual coincide, plenamente, con lo que los grandes místicos, siempre  han dicho sobre  el futuro de la humanidad…y es que, sí, el hombre lo va a lograr…

“Pienso que el mejor arte, la mejor iniciativa para elevar los niveles culturales, el mejor movimiento artístico, es y será siempre, aquel que respeta sus grandes hombres y mujeres, aquel que construye el futuro, sobre los fundamentos del pasado, – pues el alma nacional-, muy en su esencia, no atiende a clasificaciones superfluas, ni de clases ni de razas, ni de ideologías, -de esas que solemos hacer los hombres- para tratar de explicarnos, algo que no se nos ha manifestado plenamente…

Creo, firmemente, que para cambiar la historia, solamente hace falta un hombre, y como ejemplo vivo, menciono al gran  Solón, eximio poeta, según Platón, preclaro Legislador ateniense y auténtico creador de la democracia…

Cierro esta reflexión, con este pensamiento del grande,  DOMINGO FAUSTINO SARMIENTO…

«Hombre, pueblo, nación, estado: todo está en los humildes bancos de la escuela».

Agresión a la Cultura.

El profesor polivalente, en «la matoria» Expresiones artísticas, es una de las cosas más torpes que he visto.

Es un atentado muy enmascarado a la educación y a la cultura de un país.

Son esas cosas inocentonas que ocurren en Panamá, pero que van en contra del desarrollo de la nación, y que todos toleramos, sobrellevamos, y soportamos, pero que poco a poco asfixian el futuro de las nuevas generaciones.